lunes, 14 de marzo de 2011

Lasalle, 13 de marzo

Era 13 de marzo de 1805, las tropas francesas, junto a sus aliados polacos habían decidido dar una lección a Austria e invadieron su territorio. Todo iba bien, sus movimientos habían permitido al ejército francés y aliado adentrarse en territorio enemigo sin ninguna oposición, más la cosa cambiaría en breve.

Los austríacos reaccionaron y pasaron al ataque, en una genial maniobra digna del mismísimo Napoleón cogieron por sorpresa a parte del cuerpo del comandante Jean Pierre y sus aliados, el capitán Wodka.

Jean Pierre no se asustó ante tal envergadura de los dos cuerpos austríacos y decidió plantar cara y ganar tiempo para que el resto del ejército francés llegase para terminar de barrer a los osados austríacos.

El comandante francés jugó bien sus bazas, dividió su cuerpo y el del polaco de tal forma que los austríacos tuvieron que dividir sus fuerzas sin tener que concentrarlas en un punto y ganar por superioridad numérica.

Los franceses eligieron un terreno ideal para su plan, en el flanco izquierdo tenían una población grande que limitaba con un gran lago, dando así una seguridad de no ser rebasados por ese lado. En la parte central un pantano cubría la ruta directa hacia sus tropas y en el flanco derecho un pequeño poblado era lo único que se interponía en un campo abierto y de fácil acceso para la infantería austríaca.

Analizando bien la situación y viendo el despliegue austríaco, Jean Pierre sonrió para sus adentros, el comandante austríaco había dividido sus tropas evitando la zona pantanosa y dando la posibilidad clara de su infantería para taponar los claros accesos a su zona de despliegue.

Decidido a tomar la iniciativa en la batalla mandó al birgadier Leppen de su flanco izquierdo la misiva de adjudicarse 5 batallones de infantería y tomar a cualquier precio el pueblo. Si lo tomaban el avance austríaco sufriría al tener un flanco desprotegido.

Foto del flanco izquierdo francés




Mientras en el centro se mantendría el mismo con las baterías de los cañones, un batallón de infantería y unos hussares.






El flanco derecho tenía órdenes de mantener la línea con gran parte de su caballería para que los austríacos se lo pensaran 2 veces antes de lanzarse a lo loco.


Los cañones empezaron a rugir y lo sacaron de sus pensamientos, la batalla había empezado y hoy los franceses ganarían otra batalla.


Habían pasado unas horas y el sol estaba en su cénit, los austríacos en su afán de rebasar las líneas de infantería habían descuidado completamente el flanco derecho, su esfuerzo para tomar el reducto del pueblo grande centraba todos sus esfuerzos en sacar a los franceses del enclave. Leppen era un oficial francés como mandaban todos los cánones, sin importarle su propia seguridad comandaba a sus tropas des de la primera línea, según los informes que le llegaban Leppen había tomado la mayor parte de la ciudad y los austríacos habían sido seriamente dañados en intercambios de mosquetería y alguna intentona de asalto.


Viendo que de momento el flanco izquierdo estaba en buenas manos dirigió la vista a su flanco derecho. Las unidades de chaseurs y hussares estaban en perfecta formación, haciendo gala de un autocontrol férrimo para evitar lanzarse hacia la infantería austríaca que avanzaba con un solo apoyo de una unidad de hussares.



(Flanco derecho francés, los austríacos se deciden a avanzar)

Jean Pierre mantenía la situación controlada, el centro era constantemente castigado por la artillería austríaca pero él había estado claro, los objetivos potenciales eran las infanterías y las tropas montadas, el fuego de contrabatería era innecesario en esos momentos mientras su objetivo fuese la propia artillería francesa.


Cuando iba a enviar una nota a su brigadier del flanco derecho para avanzar algunos pasos para intimidar el avance austríaca le llegaron dos notas de su flanco izquierdo. El pueblo había sido tomado! Pero la otra nota era descorazonadora, los austríacos habían abierto un hueco en las líneas y se estaban internando hacia sus posiciones.

Rápidamente informó a sus ayudantes de que la línea central tenía que aguantar fuese como fuese, ninguna retirada era plausible. Tenían que aguantar a que las tropas del enclave se recuperaran y tomasen por la retaguardia a los osados austriacos. Maldijo entre dientes como era posible que Leppen dejase que esta situación pasase ante sus ojos sin tomar una medida! Pronto supo el porqué, Leppen yacía gravemente herido en lo que fuñe la última lucha para expulsar a los enemigos del último reducto.

Mientras pensaba en como enmendar este contratiempo un estruendo muy fuerte lo asustó. La batería de cañones había abierto fuego de metralla hacia un batallón muy grande de austríacos, los habían dejado muy tocados pero al disparar hasta el último segundo no pudieron atalajar y huir y fueron pasados por la bayoneta…

Maldita sea, como era posible que de una gran victoria en el enclave pasara a una situación desesperada para evitar que el centro francés sucumbiera en una anarquía de sangre, fuego y pólvora? En fin, tendría que tomar la iniciativa de nuevo el mismo pero otra misiva llegó del flanco derecho, los austríacos finalmente se habían decidido a avanzar y la cosa no pintaba muy bien, una carga combinada de hussares y chaseurs había diezmado a un batallón grande de granaderos pero a su vez habían ido expulsados de su posición por la unidad de hussares austríacas.


(la carga valiente de la caballería francesa, intentando por todos los medios retrasar el avance austríaco)


Si no fuese poco la otra batería había sufrido un destino similar a sus compañeros, habían diezmado a un batallón de granaderos pero a su vez habían sido aniquilados.


(el flanco derecho sucumbe finalmente a la presión austríaca, pero aguantan lo suficiente como para que los turnos de la partida lleguen a su fin)





(mientras, el flanco izquierdo está controlado por las tropas de Leppen)




La cosa no pintaba bien, era el momento de usar el as que tenía guardado en su manga, una brigada de reserva de infantería de élite junto una batería de cañones de reserva. Con estos refuerzos y con las tropas austríacas tan diseminadas podría dar un golpe definitivo y expulsarlos del campo de batalla. Justo cuando iba a mandar la orden para que entraran en acción un soldado polaco llegó cabalgando sobre un caballo extenuado. La batalla que estaba sucediendo a pocos kilómetros estaba tomando mal cariz, los polacos habían roto el centro austríaco pero éste a su vez amenazaba con envolverle con varios batallones frescos y borrar a los polacos del mapa y dejar expuesto al mismo tiempo su flanco derecho…

Maldiciendo a los dioses y al capitán Wodka por privarle de una victoria en su zona mandó a la reserva de élite en su ayuda. Su objetivo había cambiado, tenía que aguantar el tiempo suficiente como para que se pusiera el sol y concluir así el combate o terminar de castigar de manera suficiente a las tropas austríacas de tal forma que se retiraran.
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Era ya de noche, la batalla en el frente polaco había sido una victoria pírrica obligando a que los austríacos se retiraran en perfecto orden. Mientras, él, había aguantado el tiempo suficiente para que se pusiera el sol y los austríacos decidieran dar por concluido el combate, en varios momentos pensó que tenía la victoria en el bolsillo, los austríacos habían sido duramente castigados pero resistían el envite continuo de los franceses.

Hoy había sido un gran día, los austríacos no habían conseguido aniquilar la avanzadilla francesa, mañana llegarían los refuerzos y pasarían al ataque. Se asegurarían de que Austria entendiera que solo había una opción, claudicar ante al gran emperador, Napoleón!

(panorámica de la batalla, en primer plano los franceses y en segundo los polacos)

























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